domingo 24 de marzo de 2019 - Edición Nº1095
La Tregua » Información General » 30 nov 2018

El aguante y los millones se roban la escena

Luego de tantas idas y vueltas, el clásico de la final de Libertadores se jugará el 9 de diciembre en España, si usted lee bien, en España. La locura del aguante y los millones que se recudan en este tipo de partidos no se negocian, al menos para la CONMEBOL de Domínguez.


Por:
Digoel Romero

Hay muchas cosas que subyacen de un día nefasto para el fútbol argentino, que vio a través de la ineficacia del operativo de seguridad y la locura de “hinchas” cómo se escapó a nivel clubes el partido más importante del que se tenga memoria.

En primer lugar, el tribunal de disciplina de la entidad continental falló en contra de Boca que pedía los puntos y que el Xeneize se proclame campeón sin disputar el segundo juego de la “final del mundo”, término al cual luego volveremos. En este sentido, el elenco presidido por Angelicci apelará a este falló, pero trascendió que, si hay que jugar, se jugará.

En segundo lugar, la locura que nos hizo perder la final, es el argumento que esgrimen desde Conmebol para no poder jugar el encuentro en nuestro país, “porque no están dadas las condiciones”. Se hace referencia a locura, ya que faltó solo un poco de puntería para que Pablo Pérez pierda el ojo en un partido de fútbol, algo que al menos, se ha convertido en una batalla que gana el que más “aguante” tiene, total el juego es lo de menos.

Luego tampoco hay que dejar de lado los millones que moverá la vuelta de la final de Copa Libertadores, que ya parece haber perdido el sentido, que es el juego en sí mismo. Se estima que el promedio de las entradas será de 100 dólares, en un estadio en el que entran 81.044 personas, cuestión que demuestra que no hay que ser un matemático para saber que se dará un negocio millonario para el organismo sudamericano.

Ligado a esto queda a la vista que nada importó de esas 65.000 personas que fueron a la cancha y que mostraron ser pacíficas y se bancaron más de 6 horas el sábado y algunas del domingo, en el que también se suspendió. Cabe destacar que uno aquí entra en contradicciones puras, es que fue parte de esa “hinchada” la que apedreo el micro de Boca e hizo que el partido se suspendiera.

Por último, se guardan algunas líneas para los medios de comunicación. Todos estos que ahora reclaman paz cual Ghandi, son los mismos que vendieron este encuentro como “La final del mundo”, o “ya no hay mañana”. ¿En algo tienen que ver con esta violencia, no? ¿No son ustedes los mismos que enfrentan panelistas de Boca y River, y los hacen debatir sin ningún argumento más que su lógica de “hincha”?

Por ahora, queda esperar algo más que una semana para ver fútbol, algo tan simple como un partido. Se supone que ahora, funcionará la seguridad, que ahora los padres españoles de la patria darán el espectáculo. Al menos nuestras pacificas raíces lo harán, ¿pacíficas dijiste?

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